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La Coctelera

CUANDO LOS DIOSES SE CONVIERTIERON EN SANTOS

©Sosyete la Serpent Rouge du Allada

El vodoun americano engloba las prácticas de vodoun en todo el continente americano desde Estados unidos, hasta Jamaica, Brasil, Cuba y por supuesto Haití. Una de las diferencias más notables, es que en África el rito aunque no deja de tener sus partes ocultas, se realiza a puertas abiertas y toda la comunidad está presente a la hora del mismo, los sacerdotes tienen sus respectivos secretos y practicas a puerta cerrada pero en general es una práctica abierta. En América el rito toma un tinte más oscuro, se realiza a puerta cerrada, no es para todos ni para todo lugar, toma un tiente muy oscurantista. Los individuos que pertenecen al culto o al grupo religioso, tiene que ganarse su participación en el mismo, tiene que validarse ante los demás, con una serie de claves, códigos y saludos secretos: Esto tiene una explicación y una razón histórica, ya que después de la esclavitud muchos se convierten a la nueva religión y también muchos se vuelven traidores; la cara, la raza deja de ser una garantía. En África, si se está fuera del clan o de la familia se está fuera de todo, los africanos no gozaban del menú de opciones que adquirieron en América; y no sé hasta qué punto podamos aplicar el termino gozar, incluso algunos pensaran que esto significa libertad, pero la historia ya nos ha demostrado la relatividad de libertad, ya que entre la libertad y la pérdida de la identidad solo hay un paso.

Aunque escribo esta noción desde la trinchera del Vodou es aplicable también a las otras prácticas y religiones de origen africano. El practicante o iniciado tiene que reforzar aun más sus lazos y votos hacia la comunidad religiosa, tiene que demostrar que “ES” y que “quiere ser”, y a que en África no se puede cambiar de clan, de religión o de familia como es usual en el mundo occidental.

Isaac Barreal en el libro Retorno a las raíces menciona: “Cada grupo humano desarrolla un conjunto de rasgos culturales propios que son transmitidos de generación en generación y se aceptan como paradigmas de identidad.”

Así mismo Barreal destaca el papel decisivo de la familia religiosa como institución de resistencia para reconstruir en algunos espacios las estructuras de parentesco dislocadas por el impacto de la esclavitud. Para los pueblos conquistados y esclavizados la cruz cristiana y la corona eran (son) los verdaderos grilletes que hasta la fecha existen en las mentes de nuestros pueblos. Sugiero que el bautismo pudo ser una forma de expiación o redención, pero no para los negros o indígenas, si no para el mismo europeo. ¿Curaría así su conciencia de toda la barbarie cometida?

Los dioses africanos al pisar territorio americano se convirtieron en santos. En África estaban libres en todos lados, ya que eran la misma naturaleza, los ríos, las montañas el cielo, etc. aunque la idea de que los “dioses” o llamémoslo mas apropiadamente deidades son asistentes de una divinidad superior se preservo, en los cultos afro caribeños la deidad se humanizo, mostrando ciertos atributos humanos muy característicos para cada uno de ellos, que lo definen y representan. Es importante analizar y resaltar como se dio el nacimiento de estos santos católicos. El santo católico sustituyo al dios/héroe pagano europeo pero particularmente al greco-romano, se da así la vuelta al paganismo, este es el falso principio ético que justifico la conquista y la esclavitud, el “salvarlos de su paganismo”. Algunos de los elementos católico-cristianos que destacan en el vodoun son. La presencia de imágenes católicas en los altares. La celebración del santoral para el loa o vodoun. Para ser vodouista se necesita estar bautizado en el catolicismo. En muchos de los ritos se requiere ir al templo o iglesia católica. Muchos de los cantos y rezos vodouns alaban a los santos católicos. Mawu deja de ser llamada como tal y se convierte en bon die. Reitero que aunque hablo del vodoun estos principios también son aplicables a la santería, candomble, umbanda y palo mayombe.

Continuara…

Alejo Carpentier y Jean Rhys:ITACAS DEL CARIBE

 

POR ANTONIA VIU B.

En 1949, Alejo Carpentier publica “El reino de este mundo”, novela fundamental de las letras hispanoamericanas al sentar las bases de lo que su autor llamó lo real maravilloso, tratando de identificar aquella extraña manera de ser de lo latinoamericano que definió nuestra literatura, al menos como producto de exportación, durante buena parte del siglo XX. Este libro es una obra clave al tratarse de un intento explícito del autor por construir un relato histórico, intento que mantuvo en todas sus obras durante la década del 40 y que inaugura una importante serie de textos de ficción histórica revisionistas que se delinean, sobre todo, a partir de los años 80. En 1966, aparece por primera vez “Ancho mar de los sargazos” de Jean Rhys, escritora nacida en la isla de Dominica. Esta novela, ha sido estudiada por su valor como creación autónoma, y, a su vez, como una lectura feminista y postcolonial de “Jane Eyre” (1847) de Charlotte La violencia entre los seres humanos siempre existirá en el reino de este mundo, algo que hace volar las ambiciones historicistas con que se inaugura la novela y la enmarca en un plano atemporal, el de un tapiz barroco en el que todo cobra vida, pero, a la vez, todo está amarrado a un destino ya acontecido y que volverá a acontecer.

Brontë, ya que narra la historia de Antoinette Cosway / Bertha Mason, la mujer antillana loca de Rochester encerrada en el ático de una mansión inglesa, que en dicha novela solo actúa en función de los conflictos de la verdadera protagonista, la inglesa Jane Eyre. El interés de la crítica por estas obras y la multiplicidad de marcos desde los cuales pueden leerse, hablan de la complejidad que revisten aún hoy, complejidad que surge de un sinnúmero de tensiones culturales, raciales y religiosas, sumadas a una riqueza estética y textual desconcertante en novelas tan breves. Por eso, en estas líneas, además de prestar atención hacia el valor de una lectura conjunta de ellas, quisiera enmarcar algunas escenas de central importancia como condensadoras de uno de los sentidos que el Caribe asume en dichos textos. Estas escenas son, paradójicamente, las que transcurren en Europa.

 El reino de este mundo

El prólogo que Carpentier escribe, contando lo que vio en su viaje por tierras de Haití y que lo habría llevado a escribir la novela, deja ver una mirada que si bien se inscribe como americana también es profundamente conocedora de lo europeo, al punto de juzgar el arte surrealista como artificial. El autor está definiendo una forma de ser de la realidad latinoamericana y, para eso, es indispensable un desdoblamiento que quizás sólo alguien con la cultura y la experiencia europea de Carpentier, podría haber hecho. Llama la atención que en este relato de la historia de Haití, en varias etapas de la rebelión de los esclavos y la instauración de la República durante los siglos XVIII y XIX, la compleja relación entre los diversos agentes culturales que la novela despliega se resuelva en una especie de moraleja existencialista. La violencia entre los seres humanos siempre existirá en el reino de este mundo, algo que hace volar las ambiciones historicistas con que se inaugura la novela y la enmarca en un plano atemporal, el de un tapiz barroco en el que todo cobra vida, pero, a la vez, todo está amarrado a un destino ya acontecido y que volverá a acontecer.

 Dentro de este tapiz, encontramos a Solimán, un negro que aparece primero como el enamorado servidor de Paulina Bonaparte en su estadía en la Isla de la Tortuga, que luego cruza a Europa como el manso compañero de juegos de las hijas del muerto rey Christophe, transformándose en la entretención estival de los romanos que se ofrecen siempre que está sudoroso “a pasar un pañuelo por las mejillas para ver si desteñía”. Es el capítulo I de la cuarta parte, “La noche de las estatuas”, y en él vemos a Solimán en compañía de una cocinera piamontesa con quien se dedica a beber vino y a remontar las estancias del palacio Borghese, llegando a un patio de estatuas que, para Solimán, comienzan a cobrar vida. En la última estancia, hay una mujer totalmente desnuda que le produce especial estupor. Aunque se trata de una estatua de mármol, la Venus de Cánova, Solimán “conocía aquel semblante, y también el cuerpo… la materia era distinta pero las formas eran las mismas”. Reviviendo el recuerdo de Paulina Bonaparte, Solimán le da masajes para volverla a la vida y al descubrir que nada puede contra la frialdad de la mujer, comienza a gritar con una fuerza tan primitiva que la cocinera arranca despavorida. La escena es conmovedora no solo por la ingenuidad de Solimán y el desconcierto en que se queda al no poder resucitar a Paulina, sino porque tras el escándalo que hace en el palacio, se reúne una muchedumbre que lo hace revivir la noche en que debieron huir de Haití y lo llevan a invocar a Papa Legba, espíritu del vudú haitiano, para que le abra los caminos de regreso a Santo Domingo.

En el mundo europeo, los poderes y la religiosidad de Solimán no surten ningún efecto; el verano que lo había hecho confundir ambos mundos, empieza a humedecer los mármoles de Roma, dándose cuenta de su soledad. La magia y la espiritualidad del vudú no prosperan allí. Las cosas son frías, artificiales e impenetrables: “De espaldas a todos, gimoteando hacia la pared adornada con flores amarillas en papel verde, Solimán trata de alcanzar a un Dios que se encontraba en el lejano Dahomey”.

Ancho mar de los Sargazos

La protagonista de la novela de Rhys plantea problemas distintos a los que surgen del prólogo de Carpentier, pues, más que la fascinación por una tierra y una cultura elegidas, vemos a una mujer para quien su identidad es un conflicto. Criolla, hija de inglés con una mujer de Martinica, con un medio hermano mulato y una familia empobrecida tras la abolición de la esclavitud, Antoinette crece en Jamaica escuchando que es una cucaracha blanca o una white nigger. Luego, el segundo matrimonio de su madre les permite salir de la pobreza, pero desata la violencia de los negros que hasta entonces sólo la habían mirado con desprecio. Estos, queman Coulibri, la hacienda en la que había crecido, lo único que le daba felicidad y algún sentido de pertenencia junto a su tía Cora y a la negra Christophine. La novela está dividida en tres partes. En la primera, escuchamos la historia de Antoinette de sus propios labios. En la segunda, el que habla es su marido inglés, Rochester, quien se casa con ella a través de un acuerdo hecho por su padre casi sin conocerla. Su relato habla de lo difícil que es para él, como inglés, entender la radical rareza de Antoinette, aumentada por el hecho de tener una madre que enloqueció y trató de matar a su marido, y lo extraño que es el lugar en el que viven, Granbois, Dominica. La tercera parte es la más breve y nos muestra a Antoinette en Londres, en el altillo aquel de “Jane Eyre”. Sabemos de ella por lo que dice Grace Poole, una especie de carcelera que la cuida. Tras enterarse de que su hermano Richard, quien la casó con Rochester, dice que no hay salida legal para su situación, Antoinette sigue actuando de la manera enajenada en que lo ha hecho hasta ese momento, y despliega un plan que le permite salir del cuarto robando las llaves a Grace Poole, acceder a la casa principal prendiendo fuego a los salones por los que va pasando y llegar a una torre por la que se va a lanzar. El grito de Rochester la despierta en el sueño y así nos damos cuenta de que nada de eso ha pasado aún, pero que está a punto de ocurrir: este sueño no es más que el último de una serie que a lo largo de la novela ha anticipado el destino de esta mujer. Caminará en compañía de alguien que la odia por el bosque hasta un altillo que para ella es el infierno, pero que en este último minuto le revela su misión: quemar este lugar de cartón piedra que para ella no puede ser Inglaterra y reencontrase con el Caribe al tirarse de la torre.

Esta revelación se refuerza por el carácter alucinado que la protagonista ha tenido durante buena parte del relato y que, en el texto, se explica mediante la figura del zombie, que Rochester encuentra en un relato sobre Obeah, nombre que recibe el vudú en algunas islas del Caribe. “Un zombie es una persona muerta que parece estar viva o una persona viva que está muerta. El zombie puede ser también el espíritu de un lugar que se aplaca mediante el sacrificio de ofrendas de flores y de frutas”. Esta figura le sirve para El grito de Rochester la despierta en el sueño y así nos damos cuenta de que nada de eso ha pasado aún, pero que está a punto de ocurrir: este sueño no es más que el último de una serie que a lo largo de la novela ha anticipado el destino de esta mujer.

Carpentier, fiel a su idea de que lo maravilloso sólo fluye libremente en la historia de Hispanoamérica, dibuja a un Solimán al que no le queda más que llorar rogando a Papa Legba para que abra los puentes que le permitan regresar. explicarse las ofrendas que ha visto en una casa en ruinas mientras pasea, pero también puede explicar el carácter autómata que reviste el comportamiento de Antoinette y su dependencia de Christophine, quien da forma al misterio del vudú en la novela. Así como Solimán revive en la noche romana la noche haitiana de la fuga, Antoinette revive en el incendio aquel fuego que la llevó a perder su adorada Coulibri a manos de los negros. Desde esta perspectiva, ella ejercería una suerte de venganza del Caribe en Europa, ya que es un inglés, el segundo marido de su madre, el que va a romper el equilibrio que existía entre ellas y los negros. Pero más que agente, Antoinette parece ser el instrumento mediante el cual una fuerza oscura y telúrica toma venganza.

Así, nuevamente es la fuerza del Caribe y del vudú lo que se pone a prueba en esta escena europea. Sin duda, habría bastante más que decir respecto de estas escenas y su valor dentro de las novelas, pero esto nos basta para notar una diferencia radical en el proyecto de ambas: mientras Carpentier, fiel a su idea de que lo maravilloso sólo fluye libremente en la historia de Hispanoamérica, dibuja a un Solimán al que no le queda más que llorar rogando a Papa Legba para que abra los puentes que le permitan regresar, Antoinette es un personaje amenazante hasta el final y que tiene una misión concreta en Inglaterra, lo que muestra de manera clara un proyecto postcolonial y feminista que hallará resonancias desde el momento de su publicación.

Articulo tomado de la revista GRIFO, número doce, 2008, Santiago de Chile, Escuela de Literatura Creativa Universidad Diego Portales.

Conociendo a los Gedes

 

Los Gedes son los guardianes del mundo de los muertos, el muerto más antiguo del cementerio es mama Gede o papa Gede según el sexo que sea, no importa la edad del difunto, así sea un infante si fue el primero en habitar un cementerio será papa o mama Gede.Noviembre es el mes de los muertos, en las ceremonias relinan los colores violeta, negro y blanco, las comidas abundan, el kleren y los licores, se baila a ritmo Banda, es un ritmo muy cadencioso y sexual, se mueve mucho la cadera y se sube y se baja.Los Gedes se distinguen porque cuando se manifiestan o "montan" a alguien sacan sus trapitos al sol, no tiene reparo ni mesura en decir la verdad, y casi siempre son verdades bochornosas, son muy directos.

Aman a los niños, el sexo y la comida.

En nuestro templo los Gedes son espíritus muy poderosos que a menudo se encargan de los casos más dificiles, son muy eficaces para la curación de enfermedades, para sacar del encierro, ya sea la carcel el secuestro o el hospital, pueden conceder el matrimonio, pueden ajusticiar con severidad y curar.

Continuara...

Los antepasados: Zombie, Zansyet y Gede

 

 

Se acerca la fecha, el Dia de Muertos o el Fet Gede, el primero y dos de noviembre celebraremos a los difuntos. Para nosotros los practicantes del vodou es muy importante(como para todas las tradiciones africanas) el culto a los difuntos, el venerar a los ancestros, el recordarlos, traerlos a la vida y al festejo en estas fechas, y no solo para los vodouistas, en México el culto a los muertos es de vital importancia.

En el vodou haitiano hay tres grupos principales de espíritus (muertos) a los que se les rinde culto:

Los primeros son los Zombies, no hablo del zombie físico, si no del espiritual. El zombie físico es el que conocemos todos ya por las películas hollywoodenses, que es de alguna manera vuelto a la vida por medio del polvo zombie y que se vuelve esclavo de un bokor. El zombie espiritual es justamente un espíritu que es invocado y "atrapado" para trabajar, pero sólo es ocupada su energía no su materia.

El segundo grupo son los Zansyet, que son los antepasados, son los muertos de la familia que no necesariamente tienen un linaje religioso; son llamados por los yorubas Egguns así como también por los santeros (no hay que confundir la religión yoruba con la santería).

Los últimos son los Gedes; estos son los antepasados o muertos de la casa espiritual o del templo vodoun, con los cuales no es necesario tener una liga de sangre. Para invocarlos es necesario que Legba les permita la entrada y también es necesario ser aceptado por la casa religiosa. Los Gedes son los antepasados religiosos, pueden ser muy antiguos o relativamente jóvenes, por ejemplo un adepto que haya tenido una vida sobresaliente o que haya hehco mucho por su comunidad puede tener el privilegio de convertirse en un Gede, también el muerto que es enterrado por primera vez en un cementerio es un Gede.

 Es importante tener presente que así como hay karmas individuales también hay karmas familiares, el estar en permanente contacto con nuestros ancestros o Zansyetes nos ayuda a encontrar el camino no solo para nosotros como personas, si no para guiar a las generaciones venideras y darle un mejor porvenir a nuestra descendencia .El culto Zansyet garantiza el equilibrio energético necesario para el crecimiento y la evolución en todos los planos, gracias a sus pasos y decisiones buenas o malas estamos donde estamos ahora; es natural que todo ser vivo repela a la muerte; pero desde pequeña nunca entendí porque había gente que miraba a los muertos con miedo, yo siempre les tuve mucha simpatía.

TRIBUTO

La manera más sencilla de rendirles un tributo, es encenderles una vela blanca, ponerles un vaso con agua, flores blancas (en México usamos el cempaxúchitl o flor de muerto), algún incienso (copal en México) o/y tabaco, y un poco de comida (sin SAL, ya que anula los poderes y la energía de los espíritus), también se pueden poner fotos (donde estén solos los muertos sin gente que este viva); aquí una pequeña dedicación para ellos:

"Yo... (Tu nombre) en este momento doy gracias con esta ofrenda a... (Nombrar a los difuntos) por todos los favores y bendiciones recibidos les ofrendo a todos ustedes esta luz para que iluminen su camino y sigan guiando mis pasos así como... (Decir el resto de las cosas que se están ofrendando), les doy gracias a todos incluyendo los que no nombre y les pido me concedan (hacer la petición)".

En este momento se pueden hacer algunos rezos u oraciones. Si se tiene antepasados que hayan tenido alguna creencia o religión en distinta  así como que tengan una procedencia extranjera se puede completar la dedicación, haciendo un rezo perteneciente a esa religión, o un canto o ponerles música que les gustaba, también se puede cerrar el rito con una meditación en silencio.

Por lo menos 24 horas se debe dejar la ofrenda, y se puede ir a dejar al cementerio o cerca de un árbol. En realidad la dedicación puede ser sencilla o complicada, como se quiera, pero es de vital importancia hacerla, si no se dispone de recursos o tiempo, una vela y agua son suficientes.

Cuando se trabaja con los Zansyet no es necesario trabajar previamente con Legba, ya que nuestros ancestros están ligados a nosotros directamente por la sangre.

Los antepasados son individuos que todavía tienen sus propias personalidades. Esto debe tenerse en cuenta. No se debe considerar que porque alguien se murió, de la noche a la mañana se volverá toda luz y amor; hasta en el mundo espiritual hay niveles evolutivos y cada espíritu tiene su tiempo y forma de evolución. Con algunas excepciones, la mayoría de los Zansyet  reaccionará a las situaciones, problemas, y propuestas de forma congruente a su actitud en vida. Si una persona fue perezosa en la vida, lo más seguro es que como espíritu siga siendo perezoso. Hay sus excepciones como ya lo he mencionado, suele suceder también todo lo contrario, hay espíritus que dan consejos o se comportan completamente diferente a como fueron en vida. Hay espíritus que van directo a Mawu (cuando esto sucede nunca más vuelven a manifestarse en la Tierra de ninguna forma), otros que toman el camino o forma de un Vodoun o Loa o convertirse en un Gede. Muchos de los rituales mortuorios vodoun (como el anba dlo o desounen) tienen la función de prevenir que el espíritu se vuelva un Zombie o esclavo de algún brujo, así como también el que se vuelva un espíritu vagabundo, errante y sin luz. El servicio a los antepasados es el primer rito que todo vodouista debe hacer, a los Zansyet se les puede dar servicio en el altar de los Gedes, ya que los Gedes son las protestades del reino de los difuntos. Si no se conoce el nombre de los Zansyet, por medio de mama Gede se puede rendir tributo a todas las muertas de la familia, así como al Baron o a papa Gede se le rinde culto a todos los muertos varones de la familia.

Existe  también  otro Gede importante que es Ti-Gede, y por medio de el se rinde culto a todos los niños, bebe y no natos. Ti Gede significa "el pequeño Gede" y es parecido al concepto  del Abiku yoruba. Los Abiku son los espíritus de los niños, hayan nacido o no, son esos espíritus que están a la espera de un nuevo cuerpo, que buscan la encarnación; a los niños pequeños y mujeres embarazadas hay que protegerlos de ellos, una forma muy simple es con pulseras, sonajas o cascabeles, el ruido los ahuyenta, quizás el culto de ti-gede es una forma en la que la creencia africana del Abiku sobrevivió dentro del Vodou haitiano.

Es verdad que un ritual siempre comienza antes de que inicia, ya que muchas veces cuando esta preparándose el rito, o se está pensando (si desde antes de realizarse!) en el, ya se tienen sueños que son indicativos, así que siempre hay que estar muy atentos a todas las señales previas a una dedicación.

 

Aquí un cantito a los Gedes:

Jou m antre nan lakwa mwen gwo!(x2)

Gras ak delivrans O!(x2)

Jou m antre nan lakwa mwen gwo!

En español:

El día que entró en mi gran cruz "(x2)

Gracias le doy, oh (x2)

El día que entró en mi gran cruz!

Ma salut tout Zanzyet

ma salut tout Gede

ma salut mama Gede

ma salut papa Gede

ma salut Gede yo...

Recomiendo este link:

http://www.honor-ur-ancestors.com/articlesgiftsresources.htm

MAWU-LISSÁ

© Sosyete la serpent rouge du Allada

 

Para los pueblos y cultura Fon-Ewé, extendidos por Ghana, Togo y Benín, el dios creador se llama Mawu, se dice en Togo " Mawu tö nyí agbé" (Mawu es lo que es ó Mawu es quien es).
Mawu es la energía generadora, la deidad creadora de Ayìkúngban (el mundo). Se relaciona con la Luna, lo subterráneo y con el Oeste (dirección que se toma para rendirle culto), su energía es fría, y es relacionada con la maternidad y la frescura, Mawu no debe ser representada físicamente, pero se dice que viste con una tela en su cintura, y tiene al descubierto sus senos, tiene una mano recargada en su cadera y la otra sostiene un báculo con una media luna en la punta. A pesar que Mawu fue utilizado para denominar al dios único creador de la tierra como la concepción judeo-cristiana, tiene sus propios templos, sacerdotes, iniciados y cultos organizados al sur de Benin y en Togo como cualquier otro vodoun. Los Mawunon , a pesar de la importancia social y espiritual no tienen ninguna ascendencia o importancia especial en cuanto a otros sacerdotes de otros vodouns. Sus colores son el blanco, el azul y el verde. Mawu es reverenciada el 30 de noviembre. Sus animales son la serpiente y el mono.

Lissá la polaridad masculina de la creación relacionada con el Sol, la fuerza y el calor. Es simbolizado por un camaleón que porta en la boca un globo dorado representación del Sol. Lissá encarna el trabajo, la seriedad y la disciplina. En algunas fuentes se dice que Lissá se considera un ji-vodoun , Lissá viste de blanco y sus Anagonu deben vestir este color siempre. Las ofrendas y sacrificios son blancos, comidas y bebidas blancas y animales blancos.

Mawu-Lissá engendraron a los Vodouns , se dice que cuando hay un eclipse Mawu y Lissá están haciendo el amor, y están generando un nuevo regalo para la Tierra y para la humanidad, así que generalmente el eclipse es tomado como una buena señal. Es extraño pero ellos comparten el mismo cuerpo y espacio a pesar de estar representados con el Sol y la Luna, la manera correcta de mirarlos sería como una sola entidad que se manifestó en dos polaridades o dos caras para poder así fecundarse a sí misma, como una energía primigenia, manifestando una dualidad que es una constante en la cultura africana y particularmente de la tierra Allada.

Mawu-Lissá tiene tres denominaciones divinas:

Dadá Segbô (Gran Espíritu Vital)

Sé-medô (Principio de Existencia)

Gbé-dotó (Creador de Vida).

En su primer parto, nacieron los primeros gemelos de Dadá Segbô: Da Zodji(masculino) y Nyohwe Ananu(femenino).

En su segundo parto dio vida a Sô (Heviosso), que como sus progenitores permanece en el cielo, y es dueño del clima y los elementos, y es macho y hembra al mismo tiempo. Esta particularidad le hace mantener el equilibrio de la creación igual que Mawu-Lissá.

En su tercer parto de Dadá Segbô nacieron los gemelos Agbê y Naeté a los que les fue concedido el dominio de Hu (el mar) que refresca la tierra.
En su cuarta concepción vino Agué , Vodoun de polaridad masculina al que le fue dado el reino de las plantas y los animales que habitan la tierra, es representado como el cazador que vive en el monte, en la selva.
En la quinta nació Gu , que tenía el cuerpo de piedra y la cabeza de hierro. A Gu le fue encomendada la misión de instruir a los hombres, en todo lo que tiene que ver con el uso y fabricación de herramientas, es el maestro de la tecnología, enseño el arte de la construcción y la agricultura. Gu tenía la misión de garantizar la felicidad en sus ciudades, gracias a la tecnología.

En la sexta vino Djó, el aire, la atmosfera, que no tiene género definido. Djó fue responsable de separar el cielo de la tierra y dar el poder de invisibilidad a sus hermanos. El es el portal entre lo mortal y lo divino.

En el séptimo parto vino Sagbata (Sakpatá) se le llama el rey de la tierra, él puede tomar la vida, puede enfermar o sanar.

En el octavo nacimiento fue Legba el que nació. Es el hijo predilecto de Mawu, es Legba, que permanece junto a ella, acurrucado en sus pies. A cada uno de sus hijos Mawu les enseño a hablar una lengua diferente, que debe ser utilizada en sus dominios y Djó fue el encargado de enseñar el lenguaje a los hombres. En consecuencia todos tanto hombres como Vodouns se olvidaron de cómo hablar el lenguaje de Mawu, excepto Legba que siempre permaneció con sus padres, por lo tanto siempre hay que recurrir a él para dirigirse a Mawu. Por eso Legba está en todas partes, para llevar los mensajes de los seres creados a su creador.

El distanciamiento de Mawu del mundo humano y el consiguiente desinterés por la suerte de sus mortales criaturas está expresado poéticamente en el siguiente mito de los Ewé: " En un principio Mawu vivía entre los hombres, y el cielo estaba tan bajo que ellos podían tocarlo con la mano. Un día, una mujer estaba cociendo polenta y, por lo bajo que estaba el cielo, tenía dificultad para removerla con el cucharón. Irritada al fin, arrojó la polenta hacia arriba. Mawu se enfadó y dijo: ¡En adelante, no volveré a estar entre los hombres! Y ascendió, alejándose con su cielo."
Mawu es la parte más amorosa del creador, como lo demuestra el proverbio: "Lissá castiga, Mawu perdona". Después de crear Ayìkúngban (el Mundo), Mawu, dio a Sagbata su tierra donde reinaría. Sogdo (Heviosso), siendo muy similar a su genitor, se mantuvo en el cielo, encargado de regular los elementos y el clima.
Dan-Ayido Hwedo, la serpiente cósmica, no soportó el calor del Sol y se le concedió girar en torno a Ayìkúngban y venir a refrescarla de vez en cuando.

ma salut mawu!
ma salut lissà!
Aibobo